Me imagino que siempre se han preguntado por qué se ponen de mal humor o a la defensiva cuando tienen hambre. Muchas veces pueden juzgarlos de locos, amargados o bipolares, pero lo cierto es que si tiene una explicación científica. ¡No estamos locos!

Una de las principales afecciones, cuando tenemos hambre, ocurre en el cerebro al disminuir los niveles de serotonina, provocando ansiedad, estrés y enfado.

¿Qué es la serotonina?

La serotonina es un neurotransmisor del sistema nervioso; en palabras sencillas, una sustancia química con la cual se comunican las neuronas.

La serotonina se genera a partir del triptófano; un aminoácido esencial aportado mediante la ingesta de ciertos alimentos, ya que el cuerpo no puede fabricarlo. Una vez producida, la serotonina, tiene un importante desempeño en la regulación del apetito, el deseo sexual, el mantenimiento de la vigilia y la modulación de la ansiedad, la agresividad y el estrés.

¿Qué alimentos tienen triptófano?

  • Huevo
  • Lácteos (leche, yogurt, queso)
  • Cereales (arroz, avena, maíz, trigo, centeno)
  • Semillas de girasol, de sésamo y de calabaza
  • Chocolate negro
  • Granos (lentejas, garbanzos, habas, frijoles, arvejas, etc)
  • Frutos secos (almendras, nueces, pistachos, castañas, maní, etc)
  • Plátano
  • Pescado

Etc.

 Esta variación hormonal repercute en varias regiones cerebrales que impiden a la persona controlar la ira, por lo que la falta de alimento predispone a los seres humanos a actitudes agresivas.

TIPS!

Pero.. ¡No se acaba el mundo! Mi recomendación es realizar 5 comidas al día (Desayuno-Merienda-Almuerzo-Merienda-Cena) para tener más controlado nuestro humor y evitar llegar con más hambre a la siguiente comida. Las comidas deben realizarse con espacios de 3 a 4 horas entre cada una.

Si te alimentas bien, y realizas tus meriendas, te aseguro que estos ataques de mal humor serán menos frecuentes porque establecerás en tu cuerpo hábitos alimenticios.

También, tendrás un mejor desempeño laboral a lo largo de tu día y mucha más energía.

Respeta tus tiempos de comida e ingiere alimentos con buena fuente de triptófano (mencionados arriba)

¡Realizar ejercicio también colabora con el aumento de los niveles de serotonina!