Cuando dormimos menos horas de las que nuestro cuerpo necesita (menos de 7 horas), aumentamos las probabilidades de aumentar de peso y alterar la función de ciertas hormonas en nuestro organismo.

La falta de sueño, se asocia con el aumento de la grasa corporal y el desarrollo de la diabetes.

Durante el sueño, se genera una hormona llamada leptina, encargada de controlar nuestro apetito. Por lo tanto, si tenemos escasas horas de sueño, produciremos esta hormona en menor cantidad, generándonos más hambre y ansiedad a lo largo del día.

Además, estar cansado por haber dormido poco, nos aumenta los niveles de una hormona llamada cortisol, la cual se relaciona con niveles de estrés.

Al estar estresados, acudiremos a alimentos altos en azúcares o carbohidratos porque disminuye la capacidad del organismo de procesar la glucosa.

Según estudios científicos; la relación entre la restricción del sueño, la ganancia de peso y el riesgo de padecer diabetes podría derivar de alteraciones en el metabolismo de la glucosa, un aumento del apetito y una disminución del gasto energético.

Los períodos reducidos de sueño están asociados con una menor tolerancia a la glucosa (azúcar en la sangre) y una mayor concentración de cortisol en sangre. La tolerancia a la glucosa es un término que describe el modo en que el organismo controla la disponibilidad de la glucosa presente en la sangre para los tejidos y el cerebro.

Aquí les dejo unos consejitos para aquellas personas que se les dificulta dormir profundo o sufren de insomnio:

  1. Realiza actividad física/ejercicio diariamente: esto ayudará a aumentar tu gasto energético y el organismo se verá en necesidad de descansar profundamente.
  2. Evita bebidas con cafeína como las bebidas gaseosas oscuras, el café, el té oscuro, bebidas energéticas, el chocolate, en horas de la tarde: estas bebidas son estimulantes y demoran varias horas en ser eliminadas del organismo.
  3. Espera un par de horas después de cenar, antes de ir a dormir: cuando el cuerpo está haciendo la digestión, se dificulta la capacidad de dormir profundamente. Además, acostarse recién comido, puede contribuir al desarrollo de reflujo gastroesofágico (acidez estomacal) por la posición en horizontal que adoptamos al acostarnos.
  4. Bebe infusiones o tés naturales de manzanilla, tilo o valeriana: éstas te ayudarán a conciliar el sueño, relajándote.
  5. Haz yoga, medita: esto ayudará a calmar la mente, relajarte y evitar el estrés.

Además, dormir poco, altera nuestro humor, generándonos una menor tolerancia a diferentes problemas o situaciones difíciles y disminuyendo nuestra capacidad de concentrarnos o realizar actividades de manera adecuada.