Aquí les dejo un artículo que redacté para la revista Panama Sports Magazine, el volumen n° 110, edición de Noviembre 2015

Hoy en día existen un millón de propuestas “maravillosas” que nos ofrecen bajar tantas libras en tantos días. Muchos, (incluyéndome, porque no nací siendo nutricionista), hemos caído alguna vez en estas devastadoras ofertas que nos prometen cuentos de hadas en cuestión de minutos.

 

Existe una infinidad de opciones, desde las famosas “dietas” que se consiguen en internet, muchas de ellas basadas en la ingesta única de algún alimento durante el día, por ejemplo: la dieta de la piña, la dieta de la toronja, la dieta de la sopa, la dieta del pepino, la dieta de los jugos verdes, ¡etc.!

Asimismo, conseguimos otras opciones que también buscan mercadearse creándonos ilusiones falsas, por ejemplo:

  • Líneas de batidos “nutricionales”, suplementos y “té quema-grasa” (omito los nombres, pero muchos sabrán), que te indican sustituir comidas principales por batidos y meriendas por los tés.
  • Dietas de omisión de algún grupo de alimentos (por lo general carbohidratos y/o grasas)
  • Dietas de moda como: la de los puntos, la de la luna, la de tu tipo de sangre y esas locuras…
  • Pastillas “mágicas”.
  • La dieta que le dieron a tu amigo/a.

 

¡En fin! Un montón de propuestas terribles que solo terminan perjudicando tu salud y tu metabolismo.

 

Hablemos a profundidad…

Desde que nacemos, nos vamos desarrollando en un mundo donde se nos presentan diferentes dificultades, retos y experiencias que nos hacen ir creciendo con el paso de los años. Durante cada una de las etapas, vamos adquiriendo diferentes hábitos de alimentación que aprendemos por nuestro entorno social y familiar. Entonces, ¿Por qué de un momento a otro, queremos creer que todo puede volverse fácil para lograr una meta de pérdida de grasa corporal?

 

La mayoría de estas dietas por supuesto que te harán bajar de peso, pero lo importante es que sepas cómo. ¡No es saludable!

 

Vayamos al plano científico… (trataré de explicarte de la manera más sencilla posible)

Nuestro cuerpo tiene algo que se llama Tasa Metabólica Basal (TMB) o Metabolismo Basal (MB) ¿Qué es eso? Es la cantidad mínima de energía que nuestro cuerpo necesita para realizar sus funciones vitales básicas como respirar, pensar, parpadear, digerir, etc.

Cada persona, tiene una Tasa Metabólica Basal diferente, varía según la edad, el peso, la cantidad de actividad física que realice, la presencia de alguna enfermedad o condición específica, la estatura, el sexo, etc. Es decir, no podría englobarles ahorita en 5 categorías para que cada uno ubique su Tasa Metabólica Basal, ya que todo eso se calcula con fórmulas elaboradas.

Entonces, la mayoría de las dietas “mágicas” someten a nuestro cuerpo a una cantidad calórica inferior a lo que nuestra TMB necesita. ¿Qué sucede con esto? Cuando llevamos nuestro metabolismo, a un consumo por debajo de lo que nuestro MB necesita, lo colocamos en reserva debido a que el cuerpo lo asimila como una situación de emergencia.

 

¿Cómo pasa esto? Vamos al plano gráfico… Imagina que tu metabolismo se comunica contigo.

Si tu TMB es de 1300 calorías (calculada con fórmulas) y la dieta que decidiste hacer es de 900 calorías; tu cuerpo dirá: ¿Qué está pasando? ¡Algo anda mal! Solía trabajar a una velocidad de 1300 calorías y ahora me piden que trabaje a una velocidad de 900 calorías, disminuiré mi TMB a la cantidad que me asignan.

Prácticamente, tú mismo le estás pidiendo a tu cuerpo, que trabaje a una velocidad inferior a la que lo hacía, cuando te sometes a dichas dietas “mágicas”.

Bajaste un montón de calorías rápidamente (por lo general bajas agua y masa muscular) y al disminuir tu masa muscular, también contribuyes con disminuir tu metabolismo.

 

¿Qué pasa después?

Te aburriste y decides tomar una alimentación regular/ normal/ habitual, tu cuerpo no te entiende, porque hace unos meses atrás, lo indujiste a trabajar a una velocidad súper lenta. Tú mismo, has perjudicado tu metabolismo y ahora quieres que trabaje normalmente… Pero no, aquí viene el ¡efecto rebote!.. Comienzas a aumentar aún más el peso de lo que tenías antes de comenzar tu fabulosa dieta.

 

¡Al grano!

Lo que quiero enseñarte con todo esto, es el daño que ocasionas a tu cuerpo, cada vez que te sometes a estas dietas por no querer llevar las cosas con calma, para verte delgado en carnavales o para entrar en el vestido de la boda de tal persona.

 

No necesitas excluir alimentos de tu vida;  todos los macronutrientes (carbohidratos, proteínas, grasas) son necesarios para poder realizar todas tus funciones vitales. Debes tener perseverancia, ser constante y disciplinado. Un cuerpo definido y saludable, no se construye en 5 días ni en unas semanas. Toma tiempo y requiere de mucha paciencia, pero te aseguro que valdrá la pena.

 

Los hábitos de vida saludable, se adquieren con el paso del tiempo. El plan de alimentación que realices, debe ser sostenible, variado, individualizado y personalizado, adaptado a tus requerimientos, tus condiciones físicas y biológicas y tus gustos.

La realización de actividad física con la inclusión de pesas y ejercicio aeróbico, forman parte de esta tarea, recuerda que a mayor porcentaje de músculo, un metabolismo más acelerado.

 

No caigas en el marketing, no dañes tu metabolismo, no creas todo lo que oyes por ahí; asesórate con personas certificadas para esta labor.